14/7/10

La guerra de los 25 años


Como me gustaría que pudiéramos hablar,

sería algo tan especial. Sería en verdad un gran logro para mí.

Me encantaría poder sanar esa alma tan herida que tienes.

Fueron tantos acontecimientos malos en tu vida.

Y todos ellos han formado a la persona que eres ahora.

Como quisiera que todo lo malo que viviste no hubiese sido

porque ahora seríamos tan buenas amigas.

Podríamos hablar sin maltratarnos,

podrías saber todo lo que pienso y siento,

podrías ser mi cómplice en todos mis planes.

Pero no. Tú ya eres así y será imposible que puedas cambiar.

Contigo no se puede compartir porque solo contigo lo haces.

De alguna manera, yo también soy así por tu causa.

Porque tantas veces quise abrazarte pero tu inmadurez me lo impidió.

Porque tantas veces quise llorar en tus brazos, pero mi orgullo me contuvo.

Porque tantas veces necesité un consejo fraternal, imparcial y sabio

que nunca pude encontrar en tu persona.

Porque tantas veces busqué simplemente sentarme a tu lado sin decir palabra,

solo estar así una al lado de la otra, sabiendo que estabas ahí.

Me haces falta. Pero al mismo tiempo, no es así.

Aprendí a sobrellevar todo sola, sin tí.

No puedes lidiar contigo, menos lograrlo con alguien más.

Solo te deseo lo mejor. Que esa alma tuya pueda por fin estar en paz.

Porque tu paz es nuestra paz. Tu sufrir es el nuestro también.

25 años viviendo en un refugio esperando que termine la guerra.

Ya es suficiente.

¿Cómo puedo acercarme a ti? Dime cómo. Yo no encuentro solución a tu problema.

21/2/09

♪... Ella canta en mi garganta ...♪


♪ "No soy tan especial, de hecho, soy un poco aburrida

Cuando cuento un chiste, probablemente, ya lo has escuchado

Pero tengo un talento, algo maravilloso.

Porque todos escuchan cuando empiezo cantar

Estoy tan agradecida y orgullosa

todo lo que quiero es cantar muy alto" ♪



Traducción de la canción "Thank you for the music" by Abba



Cuando escuché esta canción por primera vez, me impresioné increíblemente con el parecido que tiene conmigo. Siempre me he considerado una chica no muy divertida, reservada, de pocas palabras. Pueden pasar semanas completas sin hacer vida social, pasar los fines de semana en casa frente al pc sin mucho que hacer. Sólo revisar el Facebook para copuchar si alguien terminó o comenzó una relación, ver las fotos de mis amigos o unirme a esos grupos sensatos donde se trata un tema interesante. Sin duda alguna me he dado cuenta que mi vida no es exactamente lo que yo siempre esperé. Me he quejado varias veces conmigo misma cuando alguien me llama "señora". Recuerdo la primera vez que me llamaron con semejante apelativo tenía unos 15 años. ¿Tendré cara de vieja o actitudes de vieja para que alguien me llame así? ¿Será porqué soy alta y bastante robusta? ¿será porqué heredé el ceño fruncido de mi abuela paterna? No sé cuál es la razón para semejante patraña. Pero yo soy señorita y lo seguiré siendo hasta que me case (asunto que dudo porque no veo en ese estado civil más que un papel poderoso que te permite ganar y perder cuando te separas; te puede dejar en la banca rota si eres hombre y beneficiar tremendamente si eres mujer y con hijos menores de edad). Así que al próximo individuo ignorante que se atreva a llamarme señora le refregaré mi soltería en la cara. En fin, es complicado entender a la gente. Tal vez por eso me margino tanto de la sociedad, aunque sin duda la critico.



El gran punto de esta entrada es que hay algo que va más allá de todo lo humano, de todo los prejuicios, de todos lo que la gente piense o sienta: Yo no soy más que melodía. ¿Piensas que soy egocéntrica? Para nada lo soy. Soy melodía simplemente. Sólo cantar es lo que en verdad me hace sentir viva. Escuchar notas musicales en acorde es lo que me motiva a seguir en esto. Las canciones que me han erizado la piel tantas veces son merecedoras de toda mi admiración y respeto. Las personas que cantan esas melodías también lo son. Especialmente la persona que me inspiró a cantar otra vez. Aquel personaje que atraje y dejé ir sin ni siquiera tenerlo. Sin que siquiera él lo sepa, pero que sí escuchó una vez cuando le regalé las canciones que tomé prestadas. Hubiera sido un milagro si él me hubiera sido mi inspiración para componer, habilidad que no he desarrollado para nada por respecto a aquellos músicos profesionales. Es sorprendente darme cuenta cuanto tiempo guardé mi voz, sin ni siquiera entonar un acorde, sin tomar mi guitarra, ni tararear la primera canción que escuché en la mañana. ¿PERO CÓMO? si esa es mi esencia, lo que me alegra y relaja. ¿Cómo pude dejarla sola tanto tiempo? ¿Fue acaso una especie de luto? ¿acaso discutimos? ¿o tal vez, se molestó conmigo por algo que hice? Es lo más probable. Ahora que lo pienso detenidamente debe haber sido por ese asunto amoroso con aquel personaje de ojos claros. Sí, eso debe ser. Y cuando este muchacho de voz tan dulce apareció nos reconcileamos para siempre. Tiene sentido.



Tuvo sentido hace 9 años cuando era integrante del coro La Concepción. Cuando era contralto y me olvidaba del mundo haciendo segundas voces a las agudas sopranos. El tiempo no existía en esa sala de música al fondo del colegio. La media luna de cantantes frente al profesor Fernando Sandoval dividida en cuatro voces: sopranos, contraltos, tenores y bajos. Es muy sencillo regresar a esos momentos con tan sólo cerrar mis ojos y sentir las melodías de nuestros distintos acordes llenar la sala hasta el último rincón. Puedo escuchar las distintas entradas de cada uno y separar las voces si me concentro bien. Recuerdo esas canciones como si las hubiese cantado hoy. ¿Por qué las recuerdo tan claramente? ¿Porque las repetí y practiqué muchas veces? No lo creo. Es simplemente porque eran yo. He olvidado a muchas personas, sus nombres, sus personalidades, su defectos y virtudes, he olvidado situaciones de mi niñez y adolescencia, pero esas canciones están conmigo.



¿Ahora entiendes por qué digo que soy melodía? Sólo tienes que escucharme cantar y entenderás a qué me refiero. No escucharás a una cantante profesional que respira correctamente con perfecta afinación. No escucharás a una persona que quiere figurar y hacerse famosa cantando. Sólo me escucharás a mí. A lo que en verdad soy y seguiré siendo.

20/2/09

Recuento de los Daños


Es extraño que te recuerde de nuevo después de todo lo que pasamos. Es gracioso incluso, porque ahora que estoy sin tí me doy cuenta de mucho que antes no había notado.



* Cuando me abrazabas pensaba que mis lentes se empañaban porque tu cuerpo expedía tu esencia y se quedaba impregnada en los vidrios. Siempre tenía que limpiarlos después de estar un buen rato pegada a ti. Hoy me doy cuenta que eso sigue sucediendo. Hoy que estoy sin tí, tengo que seguir limpiando mis lentes con la punta de la ropa que esté vistiendo porque nunca compré el pañuelo para limpiarlos. Simplemente usé lo primero que tenía enfrente.



* Cuando me decías esas frases que todas las mujeres queremos escuchar me sentía tan bien. No entiendo porqué si al final yo sabía que no era así porque tus actos hablaban y gritaban más alto que tú. Me decía que yo sería la única mujer en tu vida, que después de mi no te involucrarías con nadie más, pero yo sabía que unas horas antes ella había besado tus labios. Lo sentía en cada beso que me dabas. En cada respiro podía sentir su presencia ajena. Me llegué a sentir como Fermina con su sentido del olfato extremadamente desarrollado. Como Fermina me sentí.



* Cuando sigo descubriendo que tienes doble vida, ya no me sorprendo. Sigues teniendo esa mentalidad dividida entre el niño que quiere ser hombre y el hombre que quiere ser niño. Sigues repitiendo las mismas frases típicas que me decías a mi. Les dices a todas que son tu Bebé, que te caen mal, que sin ella no puedes vivir, pero llegan a otros tímpanos, a los que tienes totalmente ciegos. No puedes negar que cada día que pasa sigues siendo exactamente el mismo y que yo, después de ti, soy otra completamente nueva.



* Cuando intento comenzar una nueva relación gracias a ti me cuesta demasiado. No sabes lo estresante que es pensar que esa persona nueva en mi vida pueda llegar a destruir todo lo que he logrado hasta ahora después de ti. Ahora que ya mi vida está completa y tranquila, que tengo un buen trabajo, un vida profesional, amigos excelentes y una familia que siempre ha estado conmigo apesar de todo, me doy cuenta de que yo no sirvo para tener pareja y tú tampoco. Así que mejor termina con ella y yo termino con él. Cada uno por su lado y aprendemos a vivir lo que nos tocó.

6/12/08

Tu conciencia

Pensar que lo has mentalizado por mas de 8 años esperando a que llegara algún día. Y como dice una cantante española de cabellera rubia: "Es casi el hombre perfecto, el que te imaginaste en tus sueños, de los que rara vez se pueden ver... debió nacer en año bisiesto". Que increíble recordar que escribiste todas las características que buscabas en un hombre reflejadas en esa lista famosilla que te proponen escribir en "El Secreto" de todo lo que deseas en tu vida. Como sera tu mentalidad positiva que lo atrajiste. ¿Qué otra explicación podrías darle si muy pocos pueden llegar a trabajar en donde están los dos ahora? Para que eso solo es necesario una cosa; inteligencia. Uno de esos rasgos que escribiste en la tercera linea de la lista, ¿lo recuerdas?.



Por fin lo viste hoy. Llego a la misma hora de siempre y, como de costumbre, llegaste un poco antes solo para verlo aunque fuera un rato. Es mucho el trabajo, así que no tienen mucho tiempo para conversar. Pero el se da el tiempo para acercarse y saludarte. Incluso te busca entre las oficinas solo para regalarte un "buenas tardes". Eso te hace feliz. Algo tan simple te deja una sonrisa de oreja a oreja. Y la felicidad dura toda la tarde hasta que ya es hora de irse. Ahí es cuando te preguntas si el en verdad te espera 10 minutos después de la hora de salida porque es buena gente o porque quiere estar contigo un rato mas.



Tal parece que a ti no te agrada el ambiente donde lo conociste. Pero es lo que hay. Tal vez quisieras salir con el a tomar algo por ahí y hablar de algo mucho mas profundo que el clima o la evolución del alumno Valdivieso en el presente simple. De seguro quieres que te cuente con cuantas cucharadas toma su leche o si la toma sin azúcar, porque en verdad crees que no toma café.



Ya es hora que te decidas. ¿Se lo dirás o no? Si es una persona común y corriente. Y si es lo suficientemente maduro seguirá siendo tu amigo (aunque es innato en las personas alejarse después de escuchar semejante frase, independiente de la edad que tengan) Piensa en lo feliz que sería saber que alguien siente eso a lo que muchos llaman "mariposas" cuando sepa la verdadera razón de tu comportamiento extremadamente amistoso.

26/11/08

"Todos los trenes llegan a Vicente Valdés"


"Estaba sentada dando la espalda hacia el norte mientras el vagón avanzada hacia el sur. Se detuvo en la siguiente estación y te vi subir. No podría creer que estuvieses tan cerca de mi después de todos estos años. Sigues tan buenmozo como siempre. Veo que la señorita a mi lado te cede el asiento. Me miras, pero no me reconoces. Te sientas y pocos minutos después, te duermes. Yo sólo te miro y tú aun no sabes quien soy. En la última estación te bajaste y yo también. Ya eran más de las once y habían apagado las luces."


Para Santiago en 100 palabras Versión 2007.

"Del Pulmón a las Venas"


Ese día hizo calor. Desde la mañana sentimos esa tibieza que nos daba el sol al final del invierno del 92. Para muchos, era un día común y corriente, un día más de trabajo, un día de clases. Pero para mi familia y para mí iba a convertirse en un día especial.

Nos levantamos temprano porque teníamos que hacer muchas cosas. Eran las nueve de la mañana cuando mi abuelita Adriana abrió las cortinas color blanco invierno para dejar entrar los últimos rayos matutinos que tomaríamos en ese lugar. Recuerdo que desde esa ventana podíamos ver el cerro Santa Lucía que en esa época del año se encontraba renaciendo luego del crudo y sensible invierno que ya se retiraba. Recuerdo ver tantas cajas llenas de cosas, selladas con huincha de embalaje. Cada una tenía escrito en un costado con letras muy grandes de color negro lo que contenían. “Juguetes”, “loza”, “adornos”, “libros” eran los principales titulares. Estuvimos toda la mañana tomando y sacando cosas para guardarlas en las frágiles cajas de cartón.

Ya después del almuerzo, vinieron unos señores a desarmar las camas y con mucho cuidado comenzaron a bajarlas parte por parte. Mientras uno bajaba al primer piso por la escalera, el otro cerraba la reja del ascensor para volver al cuarto piso a buscar algún colchón. Creo que ese fue el trabajo más fácil para ellos, porque el más difícil de todo fue bajar el piano que heredé de mi tía Cochi (murió muy joven de cáncer) Como era tan pesado y grande, tuvieron que bajarlo entre cuatro personas. En un momento, uno de ellos dio un paso en falso e hizo que se golpeara con uno de los escalones de baldosa salpicada de blanco y negro que cubría la escalera.

Al poco rato, terminaron de subir las últimas cajas más pesadas al camión. Con mi hermanita mirábamos tan impresionadas el espectáculo que nos parecía un poco triste. Cada vez que se llevaban un caja, en el ambiente se podía percibir un aire de vacío. Todavía puedo ver al cerrar mis ojos una alfombra muro a muro de color plomo desgastada por los años y el papel mural un poco desgarrado de las paredes que colgaba y se movía al compás de una suave brisa, brisa que cerró la puerta de nuestro departamento por última vez.

Subimos las maletas al auto y partimos hacia el nuevo lugar. Recuerdo que me quedé mirando apoyada en la ventana mientras el auto se dirigía hacia Vicuña Mackenna. Yo le decía chao a cada cosa que veía: a un árbol, a un perro, a una esquina, a un almacén.

El camión que llevaba mi piano iba detrás de nosotros y como iba tan cargado, iba más lento que nosotras. Estuvimos casi una hora viajando y a mi se me hizo eterno. Lo mejor de todo fue que mientras más andábamos, más iba desapareciendo el plomo del cemento y por todas partes había verde. Después de haber andado durante largo tiempo por una misma calle (mientras los ojos se me cerraban de lo aburrida que estaba, pensaba en como sería tener nuestro nuevo lugar lleno de nuestras cosas), mi mamá dobló en una esquina donde había una iglesia. El auto comenzó a moverse hacia la cordillera. Cada calle que pasábamos hacía acercar aún más a la cordillera y cada vez se hacía más grande. Luego de unos minutos, me pareció que habíamos salido de la ciudad. En las veredas podíamos ver árboles muy altos que daban sombra, y en el costado de la calle se veía un campo muy verde con muchas flores silvestres.

Entonces, mi mamá volvió a doblar y parecía que estábamos en el campo. Avanzamos hasta un pasaje donde nos estacionamos. Con mi hermana, nos bajamos del auto y corrimos a abrir la reja. Le pedí la llave a mi mamá y abrí la puerta. Entramos y con mi hermana empezamos a decir “ah” muy fuerte y el eco se encargaba de rebotar en las paredes. Parecía que estábamos hablando con un micrófono. Mi abuelita me hizo callar y nos pidió que saliéramos a jugar a la calle. Tomé de la mano a mi hermanita y salimos.

Cuando llegamos afuera, vimos a una niña pelirroja de vestido rosado que andaba en su bicicleta roja. Iba muy rápido e incluso abría las piernas y sacaba las manos del manubrio. Yo me quedé muy impresionada. Me acerqué y le grité: - “Oye, ven”. Ella seguía subiendo y bajando por la calle como si nada hasta que se detuvo a nuestro lado.

- Hola – le dije. – ¿Vives por acá?.
- Sí. En la casa que tiene el grifo amarillo – me respondió. Me llamo Nicole, ¿y tú?
- Pitu - le contesté.
- ¿Pitu? ¡Qué nombre tan raro!
- Así me dicen todos – En realidad me llamo Carmen y esta es mi hermanita Natalia.
- ¿En qué curso vas?
- Estoy en segundo. Y tú, ¿no vas al colegio?
- Todavía no. Es que soy muy chica todavía. Tengo 6 años.

Realmente me sorprendió ver que una niña más chica que yo pudiera andar en bicicleta y hacer piruetas con ella, y yo todavía no sabía como mantener el equilibrio. Le pedí prestada su bici. Pero por más que traté, no pude avanzar ni un poco manteniendo el equilibrio. Mi amiga me daba ánimos y me ayudó mucho.

Pasaron dos semanas y yo salía todos los días a buscar a mi amiga para que prestara la bici. Al poco tiempo después, aprendí a andar sola. Estaba tan feliz, que no podía dejar de andar en ella. Así que un día me di cuenta de que Nicole se había enojado por quedarme con su bici. Me dio tanta vergüenza. No sabía como remediar lo que había hecho.

Un día mi abuelita llegó con un regalo para mí; una cuerda para saltar. Hacía mucho tiempo que quería una cuerda. Le dio un besito de agradecimiento y salí a mostrársela a Nicole. Ella se quedó mirando como saltaba. Al rato después, le ofrecí la cuerda pero la rechazó. Le pregunté por qué, y me respondió muy enojada que no sabía como saltar la cuerda. A mí, me dio como un ataque de risa y le dije: - Qué bueno. Si quieres, yo te enseño. Mira, es súper fácil.

Desde ese día las dos nos hicimos más amigas, porque ambas nos habíamos enseñado algo muy valioso; el compartir. Pasó un buen tiempo y empezaron a llegar más vecinos a la villa. No fue necesario hacer mucho, porque la amistad entre nosotros surgió sola. Llegó la Paloma, la Vicky con el Jorge, la Mariana y la Fabiola con la Carolina. Lo pasábamos tan bien que nos quedábamos hasta muy tarde en la noche jugando a la escondida, a la pinta, a la puerta verde, a las naciones. Hacíamos piyamas party y nos quedábamos contando historias de terror hasta las 6 de la mañana, hacíamos sopa de sobre o veíamos una película. La mejor parte eran las largas conversaciones entre niñas. Ustedes saben a que me refiero.

Yo por mi parte, me hice muy amiga de Mariana. Vivía en la casa del frente. Era muy chistoso porque viviendo tan cerca, nos juntábamos en el chat para conversar (en ese tiempo todavía no había Messenger) Ella me ha enseñado mucho. Cuando recién nos conocimos era muy creída, pero al poco tiempo me di cuenta de que era una persona súper sensible y valiosa.
La extraño mucho. Así que aprovecho de hablar todo lo que puedo con ella cuando nos encontramos en el Messenger (ahora sí que el Internet nos acerca de verdad) Mariana me enseñó a valorar lo que tengo y a no desaprovecharlo cuando se tiene cerca.

Hoy en día, al menos yo, no tengo tanto contacto como antes con mis vecinos y amigos de la niñez. La diferencia de edad se hizo notar. Sin embargo, siempre nos saludamos y nos vemos a lo lejos. ¿Quién iba pensar que después de tantos años yo iba a estar relatando nuestra historia?.

Todos estamos más grandes; algunas empezando la media otros terminando el colegio y preparándose para dar la PSU; una que se nos fue de vuelta a su tierra, y yo en la universidad estudiando y trabajando a full. Pero lo más importante es que todavía tenemos por dentro esa esencia de cuando éramos chicos.

Sólo les digo chiquillas y chiquillo que esté es sólo el principio del fin. No importa lo que pase. Saben que siempre podrán contar conmigo. Aunque me haya alejado, siempre pienso en ustedes porque todo lo que pasamos juntos fue una de las partes más felices que he tenido en mi vida. Yo nunca pensé que podría llegar a tener un lugar donde sé puedo contar con muchas personas. De la gran soledad y monotonía que tenía en el pulmón, me fui por la corriente hasta las venas más abruptas, calmas y deliciosas en las que puede haber fluido.

Lo mejor que podemos hacer en este momento es seguir adelante con las metas que queremos alcanzar. Y tú también, querido lector, fuiste un personaje de esta historia que aún no termina. ¿Cómo podría terminar este relato si una vida no termina con un final?

25/11/08

Meeting a Special Friend





Last year, something quite unusual happened to me. I was on the subway at San Joaquín station looking out the window and waiting for the door to close when someone showed up. It was a young man who couldn’t find the door to get on the subway. So, a young lady helped him to get on holding his arm. He stood up next to me and stayed there until Plaza de Armas Station. Everybody got off. He took my arm and said: - ‘Could you please guide me to the exit?’. I was late for my class that day, but I couldn’t leave him alone with all those people running to the exit. So I introduced myself and so did he. His name was Francisco. I remember that he was wearing a huge pair of black sunglasses which concealed his eyes and had an enormous smile upon his face. On his hand, he had a special long stick to guide his steps.

While we were going upstairs to the exit, Francisco told me that he was a band-aid seller in downtown. Also, he mentioned that he was a fanatic of the band “The Beatles”. Suddenly, he began to sing the “She loves me” song. I was stunned since he had a great voice and a huge sense of humor. We laughed a lot together.

When we arrived at the exit, he thanked me and asked me to give him a hug. He hold me tight while he was telling me in my ear: - ‘Can I tell you something, but you don’t get angry with me?’. ‘No problem’, I said. ‘You’re hot!’, he whispered. I blushed and laughed a lot. We said goodbye to each other and he walked to Plaza de Armas happily.

I arrived late to the class that day. However, I was so happy since I helped someone so special and funny as he was. I will never forget my friend Francisco. I hope to see him someday again and ask him for another The Beatles song.