
Como me gustaría que pudiéramos hablar,
sería algo tan especial. Sería en verdad un gran logro para mí.
Me encantaría poder sanar esa alma tan herida que tienes.
Fueron tantos acontecimientos malos en tu vida.
Y todos ellos han formado a la persona que eres ahora.
Como quisiera que todo lo malo que viviste no hubiese sido
porque ahora seríamos tan buenas amigas.
Podríamos hablar sin maltratarnos,
podrías saber todo lo que pienso y siento,
podrías ser mi cómplice en todos mis planes.
Pero no. Tú ya eres así y será imposible que puedas cambiar.
Contigo no se puede compartir porque solo contigo lo haces.
De alguna manera, yo también soy así por tu causa.
Porque tantas veces quise abrazarte pero tu inmadurez me lo impidió.
Porque tantas veces quise llorar en tus brazos, pero mi orgullo me contuvo.
Porque tantas veces necesité un consejo fraternal, imparcial y sabio
que nunca pude encontrar en tu persona.
Porque tantas veces busqué simplemente sentarme a tu lado sin decir palabra,
solo estar así una al lado de la otra, sabiendo que estabas ahí.
Me haces falta. Pero al mismo tiempo, no es así.
Aprendí a sobrellevar todo sola, sin tí.
No puedes lidiar contigo, menos lograrlo con alguien más.
Solo te deseo lo mejor. Que esa alma tuya pueda por fin estar en paz.
Porque tu paz es nuestra paz. Tu sufrir es el nuestro también.
25 años viviendo en un refugio esperando que termine la guerra.
Ya es suficiente.
¿Cómo puedo acercarme a ti? Dime cómo. Yo no encuentro solución a tu problema.